Existen distintas formas de coger el pincel, conociendo algunas de ellas, quizá logremos perfeccionar nuestro trazo, a la hora de trabajar. Por ejemplo:
Si cogemos el PINCEL A UNA ALTURA MEDIA, el mango reposa sobre el canto de la mano, esta manera de coger el pincel, nos permite cierta movilidad, así como arratrar con firmeza el color. El dominio del trazo lo proporciona la muñeca.
Si cogemos el PINCEL EN LA PALMA DE LA MANO, nuestra mano deberá estar situada, en la primera mitad del mango, de esta forma el pincel, se colocará dentro de la palma de nuestra mano y nuestro dedo índice descansará sobre el propio mango; esta forma de coger el pincel, nos permite hacer una pincelada recta con total precisión.
Si cogemos el PINCEL COMO UN LAPIZ, nos permitirá hacer pinceladas cortas y rápidas, con total dominio. El juego que nos dán los dedos y la muñeca sobre el pincel, es ideal para perfilar pequeños detalles.
Si cogemos el PINCEL DESDE LA PUNTA, nos permite hacer pinceladas con total libertad de movimientos, ya que entran en juego, el brazo, la muñeca y los dedos, sin embargo, la precisión y control de la pincelada, se ve ampliamente reducida.
La limpieza de los pínceles, es una labor fundamental, para mantener en buen estado, nuestro material de trabajo. Una vez que hemos terminado de pintar, lo primero que haremos, es descargar sobre un trapo viejo, ó bien sobre una hoja de periódico u otro papel inservible, el gordo de óleo que pueda quedar en el pincel. Una vez hecho esto, introduciremos el pincel en un bote, con un poco de aguarrás, descargaremos de nuevo el pincel en el trapo ó en la hoja de papel, y de nuevo lo meteremos en el mismo bote de aguarrás; removiendo siempre el pincel, para que suelte la pintura. En otro bote que tendremos preparado con un poco de agua, y unas gotas de lavavajillas, introduciremos los pinceles una a uno. Y para finalizar, pondremos sobre la palma de la mano, una pequeña cantidad de jabón, y frotaremos de forma circular el pincel sobre ella, hasta que empieze a hacer espuma; enjuagaremos el pincel con agua, y repetiremos este último paso, con cada uno de los pinceles, cuantas veces sea necesario, para dejarlos libre de pintura. Bastará secarlos con un paño y guardarlos para el próximo día.
Una vez que hemos puesto todos los colores que necesitamos sobre la paleta, acordaros siempre, de no
echar demasiada pintura ya que el óleo, es un material que cunde bastante. Otra cosa a tener en cuenta, es que el centro de la paleta, debe quedar libre porque será ahí donde hagamos las mezclas para obtener los diferentes tonos de colores que nos sean necesarios. Otra cosa que podeis hacer si veis que el óleo está demasiado espeso, es mojar el pincel en un poco de aceite especial para óleo ó esencia de trementina; de esta forma, os será más fácil de trabajar, claro que en el caso del aceite; tener en cuenta que os tardará un poco más en secar el cuadro.
Para empezar a pintar, si no os atreveis a usar un lienzo, podeis comprar trozos rectangulares de tela para pintar al óleo, tampoco es necesario que sen de buena calidad, sobre todo si es el primer cuadro ó si no estáis demasiado seguros a la hora de empezar a pintar; con un trozo de tela, cuatro chinchetas y un trozo de cartón desechable ya tendréis el material suficiente para poneros manos a la obra. Tener mucho cuidado de no mancharos, ya que el óleo es un material que tarda en secar, así que cuando hayáis terminado de pintar, poner el lienzo en una zona segura, hasta que volvais a cojerlo para seguir pintando, en ocasiones, tendréis que dejar secar el cuadro unos días antes de poder continuar en él. También sería interesante, que adquiriérais en cuanto os fuese posible un caballete, de esta manera, os sería mucho más cómodo el trabajo.
Tan sólo quisiera compartir con vosotros algunos apuntes que he aprendido a lo largo de mis clases, quizá os puedan ser de ayuda sobre todo para aquellas personas que se inician en este precioso mundo de la pintura y que
cómo yo en su día, no tienen demasiados conocimientos.
Es importante que a la hora de escojer las pinturas (en este caso los óleos), no escatimemos a la hora de comprarlos, debemos usar siempre y dentro de lo posible pinturas de una cierta calidad, también de ello dependerá la calidad de nuestro cuadro y su conservación a lo largo del tiempo.
Con respecto a los tubos de pintura, yo al principio compré muchos colores y al final entendí que no eran necesarios, no en un principio aunque con el tiempo es normal que vayamos adquiriendo y ampliando nuestro material. Los colores más básicos son el blanco, el carmín (imprescindible), el verde esmeralda, el rojo, azul cadmio, el naranja, el amarillo limón y el ocre, con estos colores; seremos capaces de crear las tonalidades que necesitemos para nuestras primeras pinturas.
Cuando recién abramos un tubo de pintura, parece una tontería pero no lo és creérme, primero no empleéis una cantidad excesiva de pintura, tener en cuenta que es un material costoso y es importante que uséis sólo lo necesario. Una vez que tengamos el tubo de pintura abierto y hayamos puesto sobre la paleta la cantidad necesaria, es muy importante que le limpiemos la boca, bien con una servilleta o con un paño viejo; para evitar que cuando le pongamos de nuevo el tapón no se nos quede pegado y (tengamos que usar los dientes como algunos de mis compañeros para abrir el bendito tubo). De todos modos, si se nos ha olvidado limpiarlo y al final se nos ha pegado (es decir la hemos cagado) lo mejor que podemos hacer, es intentar dar calor con un mechero por el extremo del tapón y hacer uso de la fuerza bruta, no hay otra forma ó al menos yo no la conozco.
Cuando empezéis un tubo de pintura nuevo, apretarlo siempre desde el final para no se os arrugue el tubo y de esta forma podaís aprovechar al máximo la pintura del envase.
Bueno estás son algunas cosillas que he aprendido de mi querida maestra, que aparte de ser una gradísima pintora; es mucho mejor como profesora.